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sábado, 27 de febrero de 2016

TACO CON BRATWURST Y CEBOLLA A LA CERVEZA NEGRA

Hoy os traigo una receta que, aunque sencilla, no deja de ser deliciosa. La verdad es que me gusta mucho la comida mexicana, así como su prima hermana, la cocina  Tex-Mex. Si a eso le añadimos que me encantan las salchichas tipo Bratswurt con cebolla caramelizada, ya os podéis imaginar que cuando vi esta receta de taco con salchicha y cebolla a la cerveza negra en la web de Campofrío, me llamó muchísimo la atención. No os voy a engañar, es una receta que a priori te hace pensar que es una combinación que no casa mucho entre si, pero nada más lejos de la realidad. Ahora que está tan de moda la Cocina Fusión, os presento esta exquisita salchicha alemana tipo bratwurst con un toque mexicano.


En realidad en la web de Campofrío los acompañan de una ensalada de patata, que seguro también está deliciosa, pero yo decidí que mi acompañamiento fuera una ensalada... ya se sabe, la operación bikini está a la vuelta de la esquina, jeje. Pero de todas formas, os dejo el enlace de la web por si queréis hacerlo con dicha ensalada de patata. También hice una variante, y es que le puse el queso Cheddar que en la receta original no lo lleva, pero creo que le resulta muy bien. Además de la ensalada, lo serví con una salsa picante para tacos, por si no había suficiente fusión, jeje... Os aseguro que el conjunto es delicioso.

TACO CON BRATWURST Y CEBOLLA A LA CERVEZA NEGRA

 Salchichas tipo Bratwurst
Tortillas de maíz para tacos
Queso Cheddar (opcional)
2 cebollas
Una cucharada colmada de azúcar moreno
250 ml de cerveza negra
Aceite y sal

PREPARACIÓN
Pelamos la cebolla y la picamos a nuestro gusto. La vamos a pochar en una sartén con un poco de aceite hasta que se vean transparentes.
Añadimos un poco de sal, el azúcar y la cerveza y dejamos reducir. El resultado tiene que ser una cebolla sin apenas líquido pero muy melosa. Reservamos.
En una sartén con unas gotas de aceite (yo aproveché la misma en la que hice la cebolla) doramos las salchichas alemanas tipo Bratwurst.
Para terminar, calentamos las tortillas para tacos. Podemos calentarlas en el microondas o las envolvemos en papel de aluminio y las calentamos en el horno precalentado a 200ºC durante 10 minutos.

Yo una vez saqué la tortilla del horno, la doblé un poco para que al enfriarse quedará con esa forma, si bien ese paso no es necesario, a mí me gustó como quedó.
Para servirlo ponemos primero el queso, a continuación la salchicha y terminamos con la cebolla caramelizada a la cerveza negra.

Anotaciones:
- Debemos de tener en cuenta que la cerveza negra es bastante amarga, por eso, si no estáis convencidos de si os va a gustar, la primera vez no le pongáis toda la cantidad que marca la receta. Yo al final sólo hice una cebolla, ya que solamente preparé tres tacos, y le puse  la cucharada colmada de azúcar moreno y 100 ml de cerveza negra y para nuestro gusto estaba perfecta.



Wikipedia: Cocina Fusión
 

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lunes, 22 de febrero de 2016

BERENJENAS RELLENAS DE SALMÓN AHUMADO Y LANGOSTINOS... una receta para todas las ocasiones

Hoy os traigo unas berenjenas rellenas Todo Terreno. Las llamo así, porque tanto sirven para comer un lunes cualquiera que para una cena con invitados. La decoración y presentación final marcarán la diferencia. Unas berenjenas deliciosas que, con unos ingredientes sencillos, hacen que comer este plato sea todo un lujazo.

El único inconveniente que encontré a la receta es que sale mucho relleno, pero Alicia en su blog ya nos da la solución; Con lo que sobra, podemos rellenar unas tartaletas (que después puedan ir al horno). Si no las vamos a consumir en el momento, las podemos congelar para comerlas más adelante. En el momento de consumirlas sólo tendremos que descongelarlas, añadirles el queso y hornear.


BERENJENAS RELLENAS DE SALMÓN AHUMADO Y LANGOSTINOS

Para 4 mitades
2 berenjenas
Media cebolla (una entera si es pequeña)
1 pimiento verde (opcional)
40 gr de aceite de oliva virgen extra
150 gr de salmón ahumado
16 langostinos pelados y sin cocer
Sal y pimienta

500 gr de leche
30 gr de mantequilla
75 gr de harina
Nuez moscada, sal y pimienta
 
Queso rallado para gratinar

Opcionales: Queso de cabra,
 dos langostinos sin cocer por mitad para la decoración final, semillas de sésamo e hierbas provenzales

PREPARACIÓN
Primero lavamos las berenjenas y las vamos a partir en dos mitades. Por hacerlo un poco diferente a lo que estamos acostumbrados, yo me decidí por cortarlas a la mitad, tal y como veis en la foto de más abajo, la verdad es que queda con una presentación más elegante, pero si lo preferís, podéis hacerlo a lo largo, como hice en estas otras berenjenas rellenas de queso y atún. Para vaciarlas, nos ayudaremos haciendo unos cortes superficiales y sacaremos toda la carne de la berenjena con la ayuda de una cucharita, o en mi caso de un sacabolas. Reservamos los trozos de berenjenas que hayamos extraído.

Para cocer las barquitas de las berenjenas os voy a decir dos métodos:
- Con Thermomix, colocamos las cuatro mitades boca abajo en el recipiente varoma y programamos 20 minutos, temperatura Varoma, velocidad 2. Podemos aprovechar a hacerlo mientras cocinamos el relleno.
- O en el microondas, en un recipiente apto, durante unos 5 minutos aproximadamente. Lo ideal es que a partir del cuarto minuto vayamos mirando, pues tampoco nos interesa que nos quede demasiado cocida, ya que es el contenedor para nuestro relleno. Otra opción sería cocerlas en una olla con agua.

Ahora vamos con el relleno.

- Con Thermomix, ponemos en el vaso la cebolla y el pimiento troceados, el aceite y picamos 4 segundos a velocidad 5. Añadimos la carne de las berenjenas que teníamos reservada y volvemos a picar 5 segundos a velocidad 5. Bajamos los posibles restos que haya en las paredes y programamos 20 minutos, temperatura 100ºC, velocidad 2 (si decides cocer en este momento las barquitas de las berenjenas en la bandeja de arriba, la temperatura sería Varoma).  
Cortamos el salmón en trozos y lo añadimos al vaso junto con los langostinos pelados (si son muy grandes córtalos por la mitad). Salpimentamos y programamos 3 minutos, temperatura 100ºC, velocidad cuchara. Reservamos este relleno.

- Para hacer el relleno de manera tradicional, picamos la cebolla y el pimiento y lo sofreímos un poco en una sartén honda con el aceite. Añadimos la carne de las berenjenas bien picada, que teníamos reservada, y sofreímos durante aproximadamente 20 minutos, removiendo constantemente para que no se nos queme.
Cortamos el salmón en trozos y lo añadimos a la sartén junto con los langostinos pelados (si son muy grandes córtalos por la mitad). Salpimentamos y dejamos cocinar durante 3 minutos más.
Reservamos este relleno.

Preparamos la bechamel.

- Con Thermomix, no es necesario lavar el vaso. Vertemos todos los ingredientes de la bechamel y programamos 8 minutos, temperatura 90ºC, velocidad 3.

- Si la hacemos de manera tradicional, en una cazuela a fuego suave fundimos la mantequilla y una vez fundida, añadimos la harina y mezclamos bien hasta que quede bien integrada. Rehogamos un poco y echamos la mitad de la leche poco a poco, sin dejar de remover. Lo podemos hacer con unas varillas. Vamos echando el resto de la leche poco a poco, y la nuez moscada, la sal y la pimienta. Cocinamos, sin dejar de remover, durante 10 minutos a fuego suave.


Por último, mezclamos el relleno reservado con la bechamel y rellenamos las berenjenas. Echamos el queso rallado por encima y una rodajita de queso de cabra (opcional). Gratinamos en el horno unos 10 minutos o hasta que estén doradas.
 
Podemos darle un toque más festivo aún a la receta. Para ello, salteamos unos langostinos en una sartén y los añadimos una vez sacadas las berenjenas del horno, a modo de decoración. Espolvoreamos un poco de semillas de sésamo y de hierbas aromáticas y servimos.
 
Fuente: Olor a hierbabuena
 
 
 
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lunes, 15 de febrero de 2016

TARTA DE HOJALDRE Y BIZCOCHO... con crema pastelera de mascarpone

Este fin de semana pasado hice esta tarta para el cumpleaños de mi madre y resultó un acierto. Os he comentado muchas veces sobre la pasión de mi madre por las tartas de hojaldre, e incluso os he enseñado varias de las que le he hecho para festejar su día, hace un par de años os mostré este Milhojas de crema y nata, y el año pasado le tocó el turno a la Tarta de Frutas, sin olvidarnos de su Roscón de Reyes favorito. Pues bien, en mi afán por encontrar una tarta que tuviese hojaldre, para sorprenderla este año, di con un delicioso pastel hecho a base de hojaldre, bizcocho y crema pastelera. Si os soy sincera, no me ha quedado muy claro su nombre, ya que en el canal de YouTube de Loli Domínguez ella lo describe como Pastel Alemán, aunque por la red hay más versiones cortados en porciones que les llaman Melicianos (o Milicianos) y que son típicos de Jerez. Ante la duda, he decidido ponerle el nombre de Tarta de hojaldre y bizcocho... y todos tan contentos, jeje


Os puedo asegurar que aunque son muchos ingredientes, su elaboración es muy fácil. Y si seguís los consejos que os daré al finalizar la receta, para que no cometáis los mismos errores que yo, estoy convencida que no vais a tener ningún problema. Además, si tenemos todos los elementos preparados del día anterior, su montaje es muy rápido. Los ingredientes principales son tres; hojaldre, una plancha de bizcocho genovés y crema pastelera para rellenar. Podéis hacerlo con vuestras recetas preferidas de bizcocho y de crema pastelera, pero yo os voy a enseñar aquí cómo lo hice yo con un genovés de almendras y una sutil crema pastelera de mascarpone.

 

TARTA DE HOJALDRE Y BIZCOCHO

INGREDIENTES
Para el bizcocho de almendras
20 gr de maizena
80 gr de harina
30 gr de almendra molida en polvo
 3 yemas
3 claras de huevo
1 huevo entero
130 gr de azúcar
ralladura de limón

Para el almíbar
100 gr de azúcar
100 gr de agua
Unas gotas de zumo de limón
Licor al gusto (opcional)

Para la crema pastelera de mascarpone
(Si haces la tarta rectangular necesitarás doble de crema)
4 yemas de huevo
250 ml de leche
250 ml de leche condensada
30 gr de Maizena
Piel de medio limón (solo la parte amarilla)
1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
250 gr de Mascarpone

2 láminas de hojaldre

Para decorar (opcional)
Nata montada
Colorante rojo
Almendra

PREPARACIÓN
Preparamos el bizcocho
Tamizamos con un colador la mezcla de harinas y almendra molida. Reservamos. 


Batimos bien las claras y vamos incorporando 80 gr de azúcar poco a poco. Reservamos.
Si lo hacemos con Thermomix recordad que debemos de tener el vaso y la mariposa limpios de cualquier grasa, ponemos la mariposa sobre las cuchillas y echamos las claras, programamos 6 minutos, temperatura 37º, velocidad 3 ½ y vamos incorporando 80 gr de azúcar poco a poco por el bocal.


Batimos las yemas y el huevo, con 50 gr de azúcar y la ralladura de limón hasta conseguir una mezcla blanquecina.
Si lo hacemos con Thermomix, ponemos otra vez la mariposa en las cuchillas y programamos 6 minutos, temperatura 37º, velocidad 3 1/2. Quitamos la temperatura y volvemos a programar 6 minutos más sin temperatura y a velocidad 3 1/2.


En un bol grande, mezclamos cuidadosamente las claras con las yemas con una espátula y movimientos envolventes, y vamos incorporando poco a poco las harinas reservadas.


Echamos en una bandeja rectangular y alisamos. Precalentamos el horno a 200ºC, calor arriba y abajo, una vez precalentado el horno, bajamos la temperatura a 180ºC y horneamos durante 10-15 minutos, o hasta que veamos la superficie dorada.


Preparamos el almíbar
En un cazo ponemos los ingredientes del almíbar, excepto el licor. Llevamos a ebullición durante unos 10 minutos. Añadimos un poco de licor (opcional) y dejamos enfriar.
Si lo hacemos con Thermomix, ponemos todos los ingredientes del almíbar, excepto el licor, en el vaso y programamos 10 minutos, temperatura 100º, velocidad 2. Después le añadimos el licor al gusto.


Preparamos la crema pastelera de mascarpone
Diluimos en un poco de leche la Maizena y reservamos.


En un cazo a fuego medio ponemos las dos leches, la vainilla y la corteza de limón y ponemos a hervir un par de minutos. Quitamos la piel de limón y dejamos templar. En un cuenco, batimos las yemas de huevo y le vamos añadiendo poco a poco la leche reservada y la Maizena diluida. Ponemos toda esta mezcla en un cazo a fuego medio y sin dejar de batir con unas varillas de mano hasta que veamos que la crema ha espesado. Dejamos enfriar en un bol cubierta con papel film en contacto con la crema.
Si lo hacemos con Thermomix es muy sencillo, y es que este robot es ideal para estas preparaciones. Ponemos la mariposa en el vaso y añadimos las dos leches, la Maizena diluida, las yemas de huevo, la vainilla y la corteza de limón. Todos los ingredientes que estén a temperatura ambiente, si no es así puede que tardéis algunos minutos más en que espese la crema. Programamos 8 minutos, temperatura 90ºC, velocidad 2. Quitamos la piel de limón y dejamos enfriar, igualmente en un bol, cubierta con papel film en contacto con la crema.


Cuando esté templada la crema, añadimos el Mascarpone y removemos bien hasta que quede todo incorporado. Dejaremos enfriar en la nevera.

Montaje de la tarta. El orden es el siguiente; hojaldre, crema, bizcocho con almíbar, crema y hojaldre.
Hemos de decidir de qué tamaño y forma vamos a hacer la tarta. Yo al final opté por hacerla redonda y más pequeña, de unos 18 cms, ya que no somos muchos en casa y encima estamos todos a dieta, jeje.
Cortamos las láminas de hojaldre y el bizcocho de la misma medida (ojo, tened en cuenta que el hojaldre en el horno encoje... yo me acordé tarde y tuve que cortar más el bizcocho). Los pinchamos con un tenedor para que no suban demasiado y horneamos las dos láminas de hojaldre según las instrucciones del fabricante.


Cuando esté frío el hojaldre vamos a ir poniendo capas, comenzando por una de las láminas de hojaldre, añadimos la mitad de la crema pastelera, ponemos encima el bizcocho y empapamos el bizcocho con un poco de almíbar, añadimos el resto de la crema y por último la segunda lámina de hojaldre, para que quede lo más recto posible, esta lámina mejor la pondremos del revés. Presionamos un poco para que se peguen bien todas las capas, con cuidado que no se nos rompa el hojaldre.

Decoramos al gusto. Yo con nata (reservé una poca a la que le puse unas gotas de colorante para dar un toque de color) y unas pocas almendras.


Consejos:
- Cómo os he comentado arriba, yo al final me decidí por hacer la tarta de tamaño más pequeño, pero con las cantidades que os doy sale una tarta rectangular bastante grande, del mismo tamaño que la lámina de hojaldre. Excepto para la crema pastelera que, si optáis por hacer la versión más grande necesitaréis doblar las cantidades. Aunque también podéis hacer la primera capa de crema y la segunda de nata, eso os lo dejo a vuestra elección.
- Aunque la veáis muy pomposa decorada con nata, esta tarta también está ideal sin cubrir los laterales, en ese caso simplemente la espolvorearemos con azúcar glass por encima y, si nos gusta, un poco de canela. 
- Mi primer fallo, no caí en la cuenta de que el hojaldre en el horno encoje un poco, así que mejor lo cortamos un poco más grande que la medida que queramos y, sobretodo, cortaremos la forma al bizcocho cuando tengamos ya el hojaldre horneado. De esa forma nos saldrán las tres capas de la misma medida.
- Si vamos a cortar el hojaldre, es muy importante que no lo cortemos con un aro o similar, mejor lo haremos con un cuchillo bien afilado y sin arrastrar la masa de hojaldre. Si no lo hacemos así, corremos el riesgo de que el hojaldre no suba por igual... y ese fue mi segundo error...



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lunes, 8 de febrero de 2016

MOUSSE DE PIÑA DE GELATINA Y NATA... para preparar con los ojos cerrados


La semana pasada falté a la cita que tengo aquí con vosotros. Mi hijo cumplió hace poco 8 añitos y los preparativos de su fiesta fueron suficiente para mí. Lo peor de prepararle ese tipo de fiestas es que cada año la expectativa aumenta y tienes que estar a la altura de la anterior (con lo sencillo que hubiese sido irnos al McDonalds con todos sus amiguitos jeje). Cada año mi hijo elige su tema y mi amiga Majo (sin su ayuda sería imposible montar algo así) y yo nos ponemos manos a la obra. Durante dos semanas no pensamos en otra cosa, decoración, juegos y comida, todo en perfecta armonía con el tema elegido por mi vástago. Todo comenzó hace 4 años con la fiesta de Los Piratas, a la que le siguió la de Angry Birds, Pokémon y este año le tocó el turno a Mario Bros. Si queréis ver alguna de estas mesas dulces temáticas, podéis ir a este enlace

Os he dicho lo peor de montar este tipo de fiestas, pero no os he contado qué es lo mejor, aunque es casi seguro que ya lo hayáis adivinado. Pues sí, lo mejor es ver la cara de tu hijo y que te diga con orgullo; ¡mamá, eres una artista!.

Pues bien, si os soy sincera, después de pegarme tal palizón de cocinar, esta semana no tenía muchas ganas de meterme en la cocina. Así que la otra noche que tenía gente en casa, decidimos ir a por lo sencillo con unas ensaladas, un poco de embutido con pan con tomate, quesos, patés... y de postre les sorprendí con este mousse de piña que se prepara con los ojos cerrados. Tan fácil y rápido que parece imposible que pueda salir algo tan rico. Esta es una de esas recetas que tanto me gustan a mí, con pocos ingredientes, poca elaboración y con un resultado excelente.


También os tengo que decir que no es la primera vez que la hago, y esta vez, que hice fotos para enseñárosla, no me quedó tan bien como otras... Ley de Murphy le llaman. A ver, de sabor estaba tremenda y de aspecto también, entonces ¿que falló? os estaréis preguntando. Pues el fallo fue el color de la gelatina utilizada. Las otras veces lo había hecho con gelatina de fresa o de frambuesa y se apreciaban mucho mejor las dos capas. Y es que me enrollo y aún no os he dicho lo más importante: ¡esta mousse es mágica!. Pues sí, tu preparas tu mousse con nata y gelatina, lo metes en la nevera y al día siguiente se ha convertido en una copa de gelatina en el fondo y mousse en la parte de arriba. Si queréis sorprender a vuestros invitados, acordaros que la receta, visualmente, es más impactante con gelatinas de colores más fuertes. Si os da igual ese aspecto, deciros que con gelatina de piña estaba delicioso y si le añadimos un poco de coco rallado por encima (tomo nota para hacerlo la próxima vez) seguro que el resultado es aún más rico.


En las fotos aún se aprecian menos las dos capas, pero creedme, estaban, jeje


MOUSSE DE PIÑA DE GELATINA Y NATA

 
Para 6 copas no demasiado grandes (para más raciones doblar las cantidades)
45 gr de gelatina de sabor preferido*
250 ml de agua
250 ml de nata líquida o crema de leche
2 cucharadas de azúcar

* Tened en cuenta que a color más claro menos se diferencian las capas.

PREPARACIÓN

Primero dividimos el agua en dos partes iguales. Calentamos 125 ml de ese agua hasta que llegue a ebullición. Disolvemos la gelatina y le añadimos el resto de agua (los otros 125 ml), pero esta vez fría. La reservamos en la nevera.


Montamos la nata junto con las dos cucharadas de azúcar. Añadimos la gelatina que teníamos en la nevera y vamos batiendo hasta conseguir una mezcla homogénea. Servimos en copas y dejamos en la nevera, mejor de un día para el otro.

Fuente: El saber culinario
 

Decoramos a nuestro gusto... y a disfrutar!!!


Para ver otra forma sencilla de preparar mousse, pero con nubes en vez de gelatina, pincha la foto de abajo.

http://anadieamargaundulce.blogspot.com.es/2014/11/pudding-de-chocolate-y-nubes-el-se-lo.html


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